
Cambridge
Encrucijada única entre los logros del pasado y los desafíos del futuro
Visitar Cambridge va mucho más allá de disfrutar paseando por sus calles, armoniosamente tejidas en torno a las praderas del río Cam y salpicadas con cientos de edificios emblemáticos de gran interés arquitectónico. Visitar Cambridge es, ante todo, empaparse de un ambiente casi mágico que ha convertido esta pequeña ciudad, desde la fundación de su universidad hace más de ocho siglos hasta el día de hoy, en uno de los faros más singulares y potentes de la cultura occidental y de las ciencias, viendo germinar entre sus edificios algunas de las ideas más revolucionarias y elevadas jamás alcanzadas por el entendimiento humano.
Visitar Cambridge es retrotraerse en el tiempo y compartir con Newton sus paseos por el claustro del Trinity College averiguando con un péndulo la velocidad del sonido en su primera determinación correcta, al tiempo que discurría cómo había de ser la fuerza que hacía caer manzanas y lunas. Es recorrer el mundo donde Cavendish descubrió hace más de dos siglos cómo pesar la Tierra entera sin salir de su laboratorio, o Babbage diseñó los tatarabuelos de los actuales ordenadores. Es sentir el aura de las salas donde se despertó la pasión de Darwin por las ciencias naturales y en las que dio forma a su teoría de la evolución, los laboratorios en los que Franklin, Watson y Crick desentrañaron la estructura profunda de nuestros genes. Donde Turing concibió las bases de la computación y Maxwell gestó sus primeras ideas sobre el electromagnetismo que décadas más tarde cambiaron la historia más que ninguna batalla o acontecimiento político.
Donde Rutherford descubrió el núcleo de los átomos, Thomson los electrones y Bohr las leyes que los regían. Donde Hardy consiguió hacer aflorar de la mente de Ramanujan los teoremas más enigmáticos de la historia de las matemáticas, y Dirac descubrió la antimateria mientras contemplaba el fuego de una chimenea. Donde Hawking escribió la primera ecuación de la gravedad cuántica y Penrose despejó de dudas la existencia de los agujeros negros, en el mismo lugar en el que Eddington 40 años antes imaginó cómo comprobar la curvatura relativista de los trazos de luz. Donde aún hoy día las ideas de la ciencia y de la técnica, y el pensamiento en general, hierven a borbotones.
Y es que Cambridge es también el alma mater de muchos otros pensadores tremendamente influyentes como Keynes, Malthus, Russell, Wittgenstein, Popper… Entre los muros de sus ilustres colegios universitarios (colleges) y en la gran diversidad cultural de esta ciudad se da una encrucijada única de los logros del pasado y los desafíos del futuro.

Zoological Museum, University of Cambridge
Una joya científica
Una auténtica joya científica de primera magnitud, el Museo de Zoología de la Universidad de Cambridge recoge decenas de miles de fósiles, esqueletos, etc. gran parte de los cuales provienen de importantes expediciones del siglo XIX que forjaron la biología moderna. El propio Charles Darwin recogió personalmente muchos de estos ejemplares alrededor del mundo (desde escarabajos de la propia ciudad a peces de su famoso viaje a Tierra de Fuego con el Beagle). En esta colección única podemos encontrar un esqueleto de rorcual de más de 20 metros de longitud, o unos de los primeros restos estudiados del extinto dodo de Mauricio.

Emmanuel College, Cambridge
“De aquí, el conocimiento y la sabiduría”
El Emmanuel College, fundado en 1584, es uno de los colegios más emblemáticos de la Universidad de Cambridge y ha sido el hogar de numerosos académicos que han dejado su huella en la historia.
Desde sus inicios, Emmanuel College se destacó por su excelencia en la enseñanza y ha formado a científicos de renombre. Entre sus exalumnos más ilustres se encuentran:
John Wallis (1616-1703) – Matemático y criptógrafo que ayudó a desarrollar el cálculo y fue una influencia clave para Isaac Newton. Nehemiah Grew (1641-1712) – Considerado uno de los padres de la anatomía vegetal, sus estudios sentaron las bases de la botánica moderna. John Harvard (1607-1638) – Aunque no fue científico, su legado es crucial: emigró a América y su donación ayudó a fundar la Universidad de Harvard.
Los alumnos podrán maravillarse con su impresionante arquitectura, sus jardines llenos de patos y su histórica capilla diseñada por Christopher Wren, el mismo arquitecto de la Catedral de San Pablo en Londres. Además, podrán conocer de cerca las tradiciones de una de las universidades más prestigiosas del mundo y descubrir cómo esta institución ha influido en la ciencia y la educación global.
Esta visita será una inspiración para nuestros alumnos, mostrándoles cómo la historia y la educación pueden abrir puertas a un futuro brillante.

Institute of Astronomy
En el umbral del cosmos: tras las huellas del sol
El Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge es uno de los mayores centros de investigación en astronomía observacional, astrofísica y cosmología del Reino Unido. En él podremos visitar las cúpulas con los telescopios y observar con distintos filtros (si la climatología británica lo permite) el Sol; visualizaremos las manchas solares y los filamentos de la corona, ambos procesos clave para entender la actividad estelar, vital para nuestra existencia y para la comprensión del cosmos.
Algunas de las actividades incluidas:
·Talk: planets and the search for life in the Universe.
·Pictures of the Universe
·Telescope observation

St Edmunds College
Donde la historia encuentra la tecnología
St Edmund’s College es un internado mixto independiente según la tradición de las escuelas públicas británicas, ubicado en Ware, Hertfordshire. Fundada en 1568 como un seminario, luego una escuela para varones, es la escuela católica post Reforma más antigua en funcionamiento continuo y más antigua del país. Hoy en día acoge a niños y niñas de 3 a 18 años.
Los alumnos participarán en una actividad de robótica en una competición deportiva con alumnos internos del College.

Natural History Museum
Catedral de la Naturaleza: encuentro con titanes del pasado
Apodado con justicia la “Catedral de la Naturaleza”, el Museo de Historia Natural de Londres se alza como un santuario del conocimiento humano, un templo donde la ciencia dialoga con millones de años de historia. Sus muros, ricamente ornamentados, resguardan más de 70 millones de tesoros biológicos y geológicos: desde delicadas muestras de botánica hasta criaturas colosales que dominaron la Tierra.
En sus salas, el visitante se encuentra cara a cara con titanes del pasado: el imponente diplodocus, un mastodonte de fuerza primigenia, o la majestuosa ballena azul de 25 metros cuya presencia detiene el tiempo.
Pero la aventura no termina ahí: meteoritos que cruzaron el vacío cósmico, una de las mayores pepitas de oro jamás hallada, auténticas rocas lunares, el topacio azul más grande del planeta, una colección deslumbrante de diamantes naturales, la sección de una secuoya milenaria que vio pasar imperios, e incluso cráneos de nuestros parientes neandertales.
Cada vitrina y cada galería son una puerta abierta a eras perdidas y mundos desconocidos. Para el viajero curioso y apasionado por el misterio del universo, este museo no es solo una visita: es una experiencia transformadora.

Museum of Life Science: an Evolutionary Experience
Un tesoro escondido en el King´s College
El Museum of Life Sciences del King’s College London es un verdadero “tesoro escondido” dedicado a celebrar y explicar la enorme diversidad de la vida — animal y vegetal — desde un enfoque biológico, anatómico y evolutivo. Inaugurado en 2009, es el primer museo nuevo del College en más de un siglo.
El museo alberga colecciones históricas —algunas datadas desde el siglo XIX— procedentes de los antiguos colegios que hoy conforman el King’s College. Entre sus fondos hay esqueletos, animales disecados (taxidermia), especímenes conservados en líquido, restos fósiles o fundas, preparaciones microscópicas, diapositivas, plantas herbáceas conservadas, material botánico, farmacéutico, y mucho más.
La colección zoológica es especialmente rica: cubre todo el reino animal, con ejemplares de hábitats muy variados — desde los mares profundos hasta regiones árticas o estepas rusas.
A su vez, cuenta con colecciones botánicas y farmacéuticas: plantas conservadas, tanto secas como en soluciones, muchas con propiedades medicinales; así como material histórico de farmacia.
También dispone de colecciones esqueléticas —cráneos, esqueletos completos o parciales— y de material usado históricamente para la enseñanza de anatomía comparada, evolución, biología, medicina y ciencias de la vida.
British Museum, London
Dos millones de años en un día
El Museo Británico es uno de los templos culturales más importantes y visitados del planeta. Sus salas guardan cerca de ocho millones de tesoros, piezas procedentes de todos los rincones del mundo que narran la aventura humana a lo largo de los siglos.
Entre sus maravillas, destaca la colosal sección dedicada al Antiguo Egipto, un territorio sagrado donde la historia parece respirar. Allí nos aguarda la legendaria Piedra Rosetta, clave para descifrar los jeroglíficos; los imponentes frisos y esculturas del Partenón, testigos silenciosos de la gloria de la antigua Grecia; los restos del majestuoso Mausoleo de Halicarnaso; el simbólico Cilindro de Ciro, considerado por muchos la primera declaración de derechos humanos; e incluso un auténtico moái de la Isla de Pascua, que trae consigo el misterio ancestral de Rapa Nui.
Un recorrido por sus galerías es, en definitiva, un viaje vertiginoso a través de dos millones de años de historia, reunidos en un único lugar donde el pasado cobra vida ante nuestros ojos.

Viaje de vuelta

